



Por Rubén Darío Buitrón
¿Cuán noticiosa es la situación del Ecuador para que uno de los más influyentes periódicos del mundo se refiriera a ella en un editorial?
Diario El País, símbolo de
Ese monstruo mediático, cuya tirada promedio es de 450 mil ejemplares diarios y cuya reputación lo ha convertido en un referente para el periodismo latinoamericano, fue el que la semana pasada publicó un furibundo editorial contra el presidente Rafael Correa. Sin citar fuentes ni pruebas le dijo caudillista y oportunista. Y le advirtió, en tono de sutil sentencia, que “la estadística dice que durante la última década ningún presidente ha completado su mandato”. Pero lo peor fue su opinión del Ecuador: lo llamó un país desvertebrado y pobre y lo estigmatizó como paradigma de inestabilidad y éxodo.
Para curar nuestra mala memoria, vale recordar que cuando se produjo el atentado a los trenes en Madrid, el 11 de marzo de 2005, El País no siguió los manuales básicos de periodismo, no confirmó la noticia y se apresuró a publicar en portada que los responsables del crimen eran los terroristas de ETA.
Apenas tres horas después el mundo sabía que los autores eran fanáticos de Al Qaeda, pero El País nunca fue claro en disculparse por su error histórico. De manera insólita, el mejor periódico del mundo escrito en español se justificó con el argumento de que la información la dio José María Aznar, justamente el mandatario a quien El País le hizo oposición durante los ocho años de gestión gubernamental. Qué ingenuidad creer en la exclusiva de un caudillo derechista. Qué inmadurez no ejercer la autocrítica pública.
Claro que eso no descalifica a El País para ejercer su derecho a opinar sobre lo que cree que ocurre en el Ecuador. Pero (de nuevo olvidando los principios básicos de periodismo) antes de ejercer ese derecho su obligación era informarse, documentarse, conocer a fondo la realidad sobre la que iba a editorializar, realidad que, como todas, no es en blanco y negro.
Debió saber, por ejemplo, que un gran porcentaje de ecuatorianos no dejaría jamás que se instaurase un caudillo tipo Franco, mucho peor que se mantuviera 40 años. Debió saber que desde la conquista española, en
RUBÉN DARÍO BUITRÓN (Quito, 1956)Periodista, narrador y poeta. En los ochenta formó parte del Taller de Literatura de

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