
Con arma en mano, gesticulando e imitando lo visto en la televisión, dos niños al ingreso de su escuela, juegan alegremente, hasta que uno de ellos acierta en el rostro de su “enemigo” una bolita que sale de su pistola acompañado de la frase “pum, pum te mate.
Así se desarrollan, cotidianamente estos episodios vistos e incentivados por los mismos padres y madres de familia, maestros, autoridades, familiares, amigos de los niños y niñas que en temporada navideña compran y regalan juguetes que en forma implícita o explicita generan violencia la cual es aprendida y proyectada en la vida diaria.
La violencia es pan de cada día, además de los noticieros, las películas proyectadas a través de la televisión sin control alguno, se expende los juegos de nintendo, juegos “interactivos” las maquinas tragamonedas, pistolas, metralletas, tanques de guerra, soldados, etc, etc. Sin contar la facilidad con la que se encuentra verdaderas armas al alcance de los niños debido a que la “inseguridad” ha hecho que las familias adquieran las mismas por “defensa propia”, todo este ambiente parece justificar el aprendizaje de la violencia, es mas se la incentiva como estrategia de sobrevivencia, y de superación ya que solo eliminando al “enemigo”, al “peligroso” se logra la superación anhelada.
Si bien el juguete es una herramienta que permite jugar y esta es la actividad fundamental de la niñez, los juguetes inducen por sus formas, representaciones y caracteres, las acciones lúdicas que le permitirán aprender valores, relaciones, roles, que formaran parte de la personalidad del sujeto generadas a través de los juguetes y el juego, si un niño juega a matar , aprende , interioriza esta acción, y seguramente tratara de reproducirla, si a través del juego aprende la cooperación, el respeto al otro, la convivencia armónica reproducirá estos valores en su vida personal y social.
En la sociedad se proyectan discursos que sustentan la violencia, y que la legitiman como “la paz se consigue siendo fuertes en la guerra” “ni agua al enemigo” “ojo por ojo, diente por diente” que son la expresión de un sistema inhumano, violento de muerte, que invierte la mayor cantidad de sus recursos estatales en armas, en presupuestos militares, en represión, a nombre de la seguridad la misma que esta cimentada en que la violencia ya que esta se la “combate con mano dura” es decir con mas violencia.
La navidad es la temporada paradójicamente mas violenta, en ella se generan asesinatos, suicidios, “accidentes” explosiones, incendios, y su verdadero sentido de paz se ha perdido quizá también por la falta de iniciativas que recuperen su verdadera esencia y que cambie las causas reales de esta violencia estructural.
El negocio de las armas es el que mueve grandes intereses económicos y políticos en el planeta, así mismo el expendio de juguetes violentos generan jugosos recursos, los mismos que impulsan grandes campañas publicitarias, pagan espacios permanentes de difusión en medios de comunicación, frente a toda esta estructura de violencia es posible hacer nuestro aporte, que consiste esta ves en NO COMPRAR JUGUETES VIOLENTOS, acompañar a nuestros hijos e hijas en sus juegos e inculcar la paz cooperación, solidaridad, compañerismo, trabajo en equipo, creatividad, cambiar los juegos agresivos, competitivos por jugos cooperativos y para la paz.
Invitamos a participar en la campaña JUEGA LIMPIO, NO MAS JUGUETES VIOLENTOS, en la que se realizara intercambios de juguetes violentos por balones de fútbol autografiados por jugadores del Centro Deportivo Olmedo.





Cuántas veces entregamos a nuestros hijos este tipo de juguetes que no aportan mayormente en su desarrollo. Creo que muchas veces depende también de la formación de nuestros hijos, de lo que les permitimos observar en la televisión o lo que escuchan en la escuela. De todas maneras siempre es necesario observar con que aportamos para hacer este mundo menos violento