lunes, mayo 03, 2010,10:16 PM
Los hijos de los que se fueron

Según proyecciones realizadas en base al último Censo de Población y Vivienda se estima que cerca de 16.000 chimboracenses salieron del país para trabajar en el exterior, de esa cifra, el 59,8% son casados y las ruptura familiar es el principal problema tras su partida.

Con los padres lejos del hogar, los hijos quedan al cuidado de parientes cercanos, de vecinos o conocidos y los problemas psicológicos, educativos y sociales se hacen evidentes.

Julia Serrano, Presidenta de la Red Interinstitucional de Movilidad Humana de Chimborazo (RIMHUCH), explica que los hijos de emigrantes pasan por situaciones complejas que no pueden asimilarlas ni resolverlas, porque no tienen la edad o madurez para hacerlo.

La presidenta de RIMHUCH, dice que este panorama ha llevado a “una especie de descomposición de la juventud, pero no podemos decir que todos los hijos de emigrantes lleven la misma ruta, ni podemos satanizar de que hijo de emigrante signifique ser fumador o alcohólico, pero si hay un gran número que están desubicados”.

Según un estudio realizado por RIMHUCH, entre los problemas escolares que se presentan están: bajo rendimiento, falta de interés por superarse en el campo educativo, mal uso del tiempo libre, abandono de estudios, indisciplina, agresividad con el entorno y repetición escolar.

Serrano asegura que uno de los primeros problemas es la deserción escolar porque los hijos de emigrantes “tienen una ventaja sobre el resto de los compañeros, manejan dinero”.

Los jóvenes se relacionan con los demás en base al dinero que llega del exterior y las amistades no se realizan por empatía sino por interés, situación que hace que los adolescentes atraigan amigos por lo que les pueden ofrecer y no por un sentimiento de compañerismo y confraternidad.

El 59% de los migrantes chimboracenses envía un promedio mensual de 175 dólares que son utilizados principalmente para alimentación, vivienda, educación y salud; sin embargo, el dinero también paga los regalos tecnológicos para los hijos de emigrantes.

Diciembre es el mes que más paquetes recibe el correo nacional precisamente de los países donde están los emigrantes. Generalmente se envía ropa, celulares, cámaras digitales, Ipods, consolas de video, entre otros. Nancy Larrea, directora de la oficina del correo dice que en los últimos meses se triplica el número de envíos que llegan desde España, Estados Unidos, Italia y Alemania, principalmente.

A este panorama se suma la falta de afectividad por la ausencia de los padres, que muchas veces se busca en los enamorados y que por consecuencia termina en embarazos no deseados.

Sandra Bayas, Coordinadora de la Comisión de Salud Sexual y Reproductiva del Consejo Provincial de Salud de Chimborazo, dice que el tema de embarazos es evidente cuando a nivel nacional de cada 10 partos tres son de adolescentes.

“Al estar solos los jóvenes buscan afecto, si no lo encuentran en la casa lo encuentran afuera en amistades, en el internet o diferentes personas”, explica.

Indica que al no tener a los padres en casa buscan ayuda o consejo entre los amigos que tienen más experiencia y no siempre existe un buen resultado de esta práctica.

Lourdes Pesantez, Directora del Departamento de Orientación y Bienestar Estudiantil del Colegio Isabel de Godín dice que los jóvenes al no tener el calor y afecto de la familia “llegan a despersonalizarse, un día es igual al otro y en esos días tienen fuertes depresiones”.

Explica que los jóvenes “sienten frustraciones y cada frustración les aparta de disfrutar de su juventud sanamente”.

Pesantez indica que entre los hijos de emigrantes hay dos polos opuestos, “los que tienen mucho dinero y los que no tienen nada”.

En el primer grupo existen jóvenes que “compran a sus amistades con regalos, hacen fiestas y están cayendo en el alcoholismo”, mientras que en el segundo grupo existen jóvenes cuidando a sus hermanos menores como si fueran adultos a cargo de un hogar.

Indica que muchas veces los padres se van y hacen una nueva vida en los países de destino y se olvidan de sus familias y sus hijos en Ecuador. La situación se convierte en un círculo vicioso, porque cuando los jóvenes tienen hijos también quiere irse del país.

Julia Serrano asegura que los hijos de emigrantes viven una gran falta de afecto y reflexiona que “todo lo que queremos los seres humanos es ser felices y no podemos ser felices sin afecto, sin lugar a dudas”.

 
posted by Guido Moreno ¤ Permalink ¤


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